Juegos pirotécnicos deslumbrantes, pasos de baile sensuales y la interacción con el público abundaron la noche del sábado. En el Hernando Siles, el reggaetonero portorriqueño Daddy Yankee sintonizó con sus fans y dejó la imagen de un buen concierto.
A las 21.45 los parlantes comenzaron a tronar con los primeros acordes de su exitoso Jefe y, en medio de la plataforma principal, gracias a una grúa, surgió el Big Boss (gran jefe, en inglés) con micrófono en mano, sencillo vestuario y enormes ganas de cantar. Aplausos y gritos.
Después el artista se refirió al debate de la altura al rimar: “Yo soy un campeón y la altura no me afecta”. La respuesta del público a esta improvisación fue la más expresiva de la noche.